El arroz es un alimento esencial en la mesa de millones de familias de América Latina y el Caribe. En Panamá, Costa Rica y Nicaragua, unos 50.000 pequeños productores cultivan cada año más de 85.000 hectáreas de este grano, en su mayoría como agricultura familiar. Para fortalecer su seguridad alimentaria y su capacidad de adaptarse al clima, nace el proyecto «Reto para la seguridad alimentaria en ALC: validación de prácticas agrícolas arroceras para mejorar el uso eficiente del agua» (FTG/RF-14891-RG). Lo ejecuta el Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá (IDIAP), junto con el Instituto Nacional de Innovación y Transferencia en Tecnología Agropecuaria (INTA) de Costa Rica y el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Nicaragua.
Durante 36 meses, el proyecto validará el SICA, un sistema que nació en Madagascar y se ha evaluado en unos 50 países. Propone un manejo distinto del cultivo:
menos semilla y mayores distancias de siembra, que fortalecen las raíces;
menos insumos y una modalidad orgánica que protege la salud del suelo;
riego intermitente en lugar de inundación permanente.
Las metas son ambiciosas: aumentar el rendimiento un 50 %, los ingresos familiares un 30 % y la eficiencia en el uso del agua un 20 %. Para lograrlo, el proyecto crea plataformas de colaboración que unen a productores, técnicos e investigadores de los tres países.










