El conocimiento compartido es el corazón del proyecto «Reto para la seguridad alimentaria en ALC: validación de prácticas agrícolas arroceras para mejorar el uso eficiente del agua», apoyado por FONTAGRO. Tras 9 talleres de inducción y concertación (2 en Costa Rica, 3 en Nicaragua y 4 en Panamá), los países formaron 30 plataformas locales de colaboración: 9 en Costa Rica, 5 en Nicaragua y 16 en Panamá. El trabajo se hizo con Escuelas de Campo (ECA) y talleres participativos que usaron técnicas como mapas parlantes, sondeos, lluvia de ideas y diagnósticos rápidos. Así, el proyecto logró:
225 productores capacitados en el SICA: 50 en Costa Rica, 25 en Nicaragua y 150 en Panamá.
265 productores informados sobre el sistema: 50 en Costa Rica, 75 en Nicaragua y 140 en Panamá.
34 talleres de capacitación y difusión para productores y técnicos.
10 técnicos capacitados para elaborar, aplicar y analizar la línea base: 3 en Costa Rica, 3 en Nicaragua y 4 en Panamá.
Las tres líneas base, una por país, confirmaron lo importante que es el arroz para las familias: el 68 % de lo que producen va al consumo del hogar, y la agricultura familiar es su principal fuente de alimentos. Con esta información, el SICA puede llegar donde más aporta. Además, hay mucho espacio para mejorar los rendimientos y fortalecer la seguridad alimentaria de las comunidades arroceras.










