Producir más alimentos en menos espacio y con un uso más ajustado del agua es uno de los desafíos de la agricultura. En ese escenario, la agricultura vertical muestra resultados concretos: ensayos del INTA Mendoza registraron importantes aumentos de rendimiento y una marcada reducción del consumo de agua frente a otros sistemas productivos.
La investigación forma parte de un proyecto internacional junto con organismos de ciencia y tecnología de América Latina y el Caribe. El trabajo evaluó estos sistemas en ambientes controlados, donde es posible regular temperatura, humedad, iluminación y fertirriego para adaptar la producción a diferentes objetivos.




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