La convocatoria volvió a poner en valor el compromiso del equipo humano y de las instituciones involucradas en avanzar hacia sistemas productivos más sostenibles, destacando además la importancia de estos espacios para el aprendizaje colectivo y el diálogo entre el ámbito científico y el productivo.
Este encuentro dio continuidad a la primera visita realizada a los campos de la empresa Ingleby en Mercedes, donde se vienen implementando distintas alternativas al manejo convencional de cultivos. En ese marco, investigadores y profesionales del sector productivo consolidamos un espacio en el que la observación directa y el intercambio de experiencias permiten avanzar en la búsqueda de soluciones concretas.
El valor de los laboratorios vivos
Uno de los puntos más relevantes de la jornada fue la posibilidad de conocer de primera mano los avances de dos proyectos de investigación que se están desarrollando en el predio. Estos ensayos evidencian una apuesta clara por generar conocimiento en condiciones reales de producción, abordando la complejidad propia de los sistemas agrícola-ganaderos.
Este enfoque, que ya venía siendo implementado en Uruguay por algunos equipos de la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República (Udelar), permite obtener resultados más aplicables, fundamentales para orientar tanto decisiones productivas como el diseño de políticas públicas.
Además del acompañamiento de la Udelar, la iniciativa cuenta con financiamiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Desde nuestro proyecto, contribuimos con una perspectiva científica sólida sobre la ecología del paisaje en sistemas productivos, basada en años de investigación aplicada en contextos similares, principalmente en Argentina.
Policultivos: explorando cómo reducir el uso de insumos
Uno de los proyectos se enfoca en el uso de policultivos de soja y maíz dispuestos en franjas como estrategia para el control de chinches, uno de los principales problemas del cultivo de soja. La propuesta consiste en diversificar los cultivos en el espacio para generar efectos de barrera que dificulten el ingreso de estas plagas y, al mismo tiempo, favorecer la presencia de organismos benéficos.
El intercambio se centró en las observaciones preliminares y en los posibles ajustes para mejorar la estrategia. Entre ellos, se mencionaron modificaciones en la configuración y en la distancia entre tratamientos, así como la combinación con otras herramientas de manejo complementarias.
A partir de este ensayo, se avanza en la comprensión de la complejidad de los sistemas productivos, donde la reducción del uso de insumos químicos exige enfoques integrados y ajustes precisos.
Paisajes multifuncionales: el diseño de Zonas buffer para el cuidado del agua
El segundo abordaje analizado propone el rediseño del paisaje productivo con el objetivo de mejorar la calidad del agua en sistemas agrícola-ganaderos. Se trata de pensar la producción más allá del rendimiento inmediato, promoviendo la restauración de los servicios ecosistémicos y fortaleciendo la sostenibilidad a través del desarrollo de paisajes multipropósitos más resilientes.
En la cuenca visitada, el rediseño apunta a disminuir la pérdida de nutrientes, especialmente fósforo, y a mitigar impactos ambientales negativos. Para ello, la propuesta combina la exclusión del ganado en áreas sensibles, la restauración de la vegetación nativa, el manejo del pastoreo y la optimización de la fertilización.
Aprendizajes y desafíos
Las experiencias presentadas dan cuenta tanto de avances como de limitaciones, y ponen de manifiesto que las transiciones hacia sistemas más sostenibles implican prácticas de manejo en contextos inciertos, donde la evaluación y el reajuste permanente resultan indispensables.
Las alternativas implementadas muestran potencial, aunque es necesario continuar investigando y generando instancias de intercambio entre la ciencia y la práctica; analizar cada contexto en particular y producir conocimientos sólidos que orienten decisiones más ajustadas.
Sin dudas, este encuentro permitió analizar en conjunto, en el propio laboratorio vivo, qué prácticas resultaron efectivas y qué factores pudieron haber condicionado sus resultados. El intercambio de miradas y propuestas para futuros ensayos resultó especialmente enriquecedor.
El potencial de la articulación
La participación de equipos de investigación de la Universidad de la República, el Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural (UNRN-Conicet), el Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas (Ceuta) y el Instituto Saras, junto con actores del ámbito técnico y empresarial, fue fundamental para el desarrollo de estos proyectos. Se destaca especialmente el valor de esta articulación para promover innovaciones sustentadas en evidencia.
En un contexto global atravesado por desafíos ambientales, climáticos, sanitarios y regulatorios, estas iniciativas generan evidencia concreta y aprendizajes situados, claves para avanzar hacia el diseño de paisajes multifuncionales que sean sostenibles, resilientes y acordes a las demandas actuales del mercado.








