TUCUMÁN (30 de septiembre de 2026) — Tras doce meses de intenso trabajo territorial, el proyecto internacional "Gran Chaco Ganadero: más terneros, menos metano" presentó su primer informe de avance anual. La iniciativa trinacional abarca más de 20.000 hectáreas distribuidas en 27 establecimientos ganaderos de pequeña escala (13 en Argentina, 8 en Bolivia y 6 en Paraguay), evaluando cómo la incorporación de tecnologías de bajo costo y alto impacto puede transformar los índices productivos y ambientales de la región.
MAPA: Red de innovación en territorio: distribución de los 27 sitios piloto del proyecto financiado por Global Methane Hub y apoyado por FONTAGRO en Argentina, Bolivia y Paraguay
Un punto de partida revelador
El relevamiento de la línea de base productiva confirmó el diagnóstico de los sistemas de cría del Gran Chaco:
Dependencia del monte nativo: El 88% de la base forrajera de los campos analizados corresponde a vegetación autóctona (63% bosque nativo y 25% pastizal natural), demostrando que la ganadería regional depende directamente de la salud de sus ecosistemas.
Brechas reproductivas críticas: En la situación inicial, ningún establecimiento (0 de 27) realizaba diagnóstico de preñez ni controles de enfermedades venéreas, y apenas el 15% revisaba los toros antes del servicio.
Productividad con amplio margen: El índice de destete promedio se ubicó en un 45,5% y la producción cárnica en 31,8 kg/ha/año, clasificando al 70% de los establecimientos en un rango de bajo desempeño. Sin embargo, la amplia disparidad encontrada (con sitios logrando más del 70% de destete bajo iguales condiciones agroclimáticas) ratifica que la mejora radica en el manejo y no en limitantes ambientales insalvables.
Primeros resultados en territorio
Lejos de quedarse en el diagnóstico estático, durante el Año 1 el proyecto puso en marcha planes de manejo forrajero y reproductivo en la totalidad de los sitios.
El hito más contundente del período fue la adopción del diagnóstico de gestación: la práctica de tacto rectal pasó del 0% a implementarse con éxito en el 44% de los establecimientos (12 de 27 sitios).
Asimismo, el 81% de los productores ya implementó ajustes de carga acordes a la receptividad forrajera y evaluación de condición corporal.
El proyecto, coordinado técnicamente por el Dr. Alejandro Radrizzani (INTA-IIACS) y articulado con FEGASACRUZ (Bolivia), IPTA y FCA-UNA (Paraguay), avanza en paralelo con una modelación de emisiones de metano bajo metodología IPCC Tier 2, cuyos primeros resultados de intensidad de metano se consolidarán a finales de 2026.












