El proyecto «Cultivo Biointensivo para familias rurales del Corredor Seco» presentó sus avances en el póster de 2018, con resultados que muestran cómo el método se está adaptando a una de las regiones más vulnerables al cambio climático. Se capacitó a 252 productores, el 41 % mujeres, y los promotores comunitarios facilitaron 78 réplicas que llegaron a 806 personas de 102 comunidades. Como resultado, 408 productores establecieron 674 huertos biointensivos, y se instalaron 244 sistemas de riego por goteo, 16 cosechadoras de agua de ferrocemento y 14 tanques de 1.700 litros para regar durante la época seca.
El acceso a semillas también mejoró: 13 bancos de semillas abastecen a 893 familias, y en ocho ferias 460 productores intercambiaron variedades adaptadas al Corredor Seco. Además, funcionan seis Centros de Referencia Agroecológicos Biointensivos, tres en Nicaragua y tres en Honduras, para el aprendizaje y la réplica del método, y se elaboró un manual de campo del cultivo biointensivo. Con talleres regionales, pasantías y foros internacionales, el método comienza a escalar a nuevos niveles en Centroamérica.










