La EEA Santa Ana, a través de la Subdirección de Recursos Genéticos, y con el financiamiento del Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria – FONTAGRO, inició la campaña agrícola 2026-2027 de las actividades del Proyecto ATN/RF-21538-RG “Papas nativas resilientes: Salvaguardando la alimentación frente al cambio climático” con la instalación de tres experimentos en la comunidad de Chaquicocha, distrito de Pariahuanca, Junín. Estas actividades se realizaron de manera conjunta con los agricultores de la comunidad, buscando unir la investigación con los conocimientos y prácticas que forman parte de su tradición agrícola.
Uno de los principales objetivos es revalorar la “ticcpa” o labranza cero y compararla con la labranza convencional, conocida como “chaccma”, este experimento está orientado a evaluar las emisiones de CO2, para generar información que ayude a comprender el comportamiento en el cuidado del medio ambiente; el otro experimento es para conocer la producción en las diferentes fases lunares y por último se viene desarrollando un experimento de caracterización morfológica de 72 variedades de papas nativas, con el propósito de conocer sus características y contribuir a su conservación.
El inicio de las actividades agrícolas estuvo acompañado por las costumbres propias de la comunidad. La jornada comenzó con el pagapu o pago a la tierra, como una forma de agradecer y pedir permiso a la madre tierra “Pachamama” para iniciar el trabajo. Posteriormente, se realizó el “chacchapeo” (masticado de hojas de coca) y un compartir entre los participantes, creando un espacio de encuentro entre agricultores y especialistas.
Durante la instalación de los experimentos, los agricultores participaron activamente junto con el equipo técnico. Para la siembra mediante ticcpa, se utilizó la tradicional chaquitaclla, así como para la preparación del terreno bajo el sistema de chaccma complementando con el uso de picos para desterronar el suelo.
De igual forma se realizó la primera toma de captura de carbono
El trabajo también permitió observar la organización y colaboración de las familias de la comunidad. Las tareas se distribuyeron de acuerdo con las actividades requeridas, los varones se encargaron de abrir los hoyos y preparar el terreno, las mujeres participaron en la colocación de las semillas y en el acondicionamiento de las parcelas. De esta manera, hombres y mujeres contribuyeron de forma conjunta al desarrollo de la jornada.
Con estas actividades, la EEA Santa Ana y la comunidad de Chaquicocha continúan fortaleciendo un trabajo conjunto que busca no solo generar información científica, sino también reconocer, valorar y conservar los conocimientos agrícolas heredados de generación en generación, especialmente aquellos relacionados con el cultivo y conservación de las papas nativas.






