Los países coincidieron en cinco pilares:
Exclusión y bioseguridad: medidas comunes en todos los países.
Diagnóstico: protocolos unificados y certificados a escala regional.
Materiales resistentes: evaluación de alternativas disponibles en el mundo y programas propios de mejoramiento, incluidos los plátanos tradicionales de cada país.
Epidemiología: base científica para orientar la prevención.
Manejo integrado del cultivo: centrado en la salud y calidad del suelo.
Cada pilar quedó organizado con acciones a corto plazo (1–2 años), mediano (2–5 años) y largo (más de 5 años).
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