
En noviembre de 2019, tres meses después de que Colombia confirmara la presencia de Foc R4T, 85 especialistas de once países se reunieron en Bogotá para acordar en qué debía investigar la región frente a la amenaza.
El 9 de agosto de 2019 el Instituto Colombiano Agropecuario declaró la emergencia fitosanitaria nacional tras confirmar la marchitez por Fusarium raza 4 tropical en La Guajira: siete predios afectados y 185 hectáreas erradicadas. Con esa confirmación cambió el estatus sanitario de todo el continente. América Latina y el Caribe produce el 28 % de las musáceas del mundo, cinco de los diez mayores exportadores de banano están en la región y el 99 % del plátano exportado se produce aquí. El antecedente es conocido: la raza 1 del mismo hongo eliminó las plantaciones de Gros Michel entre los años cincuenta y sesenta. Sus estructuras de resistencia permanecen hasta treinta años en el suelo y no existe control químico eficaz.
Institutos de investigación, autoridades fitosanitarias y sector privado en una misma sala
El fondo semilla convocó un taller de dos días en Bogotá con un objetivo acotado: identificar las prioridades de una agenda regional de investigación para la exclusión, prevención y manejo de brotes de Foc R4T. Participaron los institutos de investigación y las organizaciones nacionales y regionales de protección fitosanitaria de once países, junto con Bioversity, CIRAD, CIAT y la Universidad de Florida. Cinco paneles cubrieron la historia y epidemiología de la enfermedad, los sistemas de diagnóstico y alerta, los planes de contingencia, las iniciativas de investigación en curso y las acciones del sector privado. Tres mesas de trabajo, una por tipo de actor, discutieron y priorizaron las demandas de investigación.
El taller no produjo una tecnología sino un ordenamiento de prioridades. Las once delegaciones nacionales coincidieron en cinco pilares: exclusión y erradicación, sostenida en medidas de bioseguridad en todos los países; diagnóstico, con protocolos unificados y certificados a escala regional que permitan la detección oportuna; evaluación y desarrollo de materiales resistentes, tanto de las alternativas ya disponibles en el mundo como de programas propios de mejoramiento, incluyendo los plátanos tradicionales de cada país; epidemiología, para determinar los factores predisponentes que definen las estrategias de prevención; y manejo integrado del cultivo, centrado en la salud y calidad del suelo. Cada pilar quedó desagregado en componentes con plazos de uno a dos años, de dos a cinco, y de más de cinco.
La memoria técnica del taller recoge las presentaciones de cada país, las relatorías de las tres mesas y la priorización de actividades por pilar con sus plazos, y constituye el reconocimiento de capacidades y fortalezas disponibles en la región. De ella surgió también una propuesta de estrategia regional de fortalecimiento de capacidades e investigación en Foc R4T para Colombia y Ecuador. El acuerdo de fondo es que las once delegaciones, tanto las autoridades fitosanitarias como los institutos de investigación, coinciden en los mismos pilares y necesidades, lo que hace posible integrar frentes de trabajo comunes en lugar de once agendas nacionales separadas.