Las leguminosas pueden fijar entre 40 y 170 kg de nitrógeno por hectárea, lo que reduce la necesidad de fertilizantes sintéticos. Además, mejoran el valor nutritivo de las pasturas y pueden aumentar la productividad animal. La oportunidad es enorme: solo Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay suman casi 300 millones de cabezas de ganado criadas en pastoreo. Incorporar leguminosas es una vía concreta para intensificar estos sistemas de manera sostenible.









