El proyecto concluyó que las fincas de baja intensificación, que alimentan al ganado solo con pastoreo, generan un 103% más de emisiones de metano que las de alta intensificación, que suplementan con bancos forrajeros y concentrados. Estas últimas producen en promedio 2,1 litros más de leche por vaca. Las diferencias se explican por prácticas como:
- Suplementar a las vacas en ordeño con concentrados, pastos de corta o ensilajes;
- Planes de manejo de potreros con análisis de suelos y períodos de descanso;
- Una carga animal adecuada;
- Elegir gramíneas y leguminosas según la zona.
Los resultados ya influyen en las políticas. En Costa Rica y Honduras contribuyen a construir la NAMA ganadera, y en Honduras el trabajo en Atlántida se validó con el Ministerio del Ambiente (MiAmbiente) en la plataforma ganadera nacional. En Nicaragua, el proyecto promovió el diálogo para fomentar una ganadería sostenible y baja en emisiones. Además, dejó:
- Una hoja de cálculo de emisiones para Centroamérica;
- Metodologías ajustadas para medir metano y óxido nitroso;
- Un video sobre buenas prácticas ganaderas para la mitigación;
- 100 productores capacitados (15% mujeres) y 15 técnicos formados en medición de gases;
- Varias tesis de grado y maestría.
🔗 Ficha del proyecto (incluye la noticia de resultados) 🔗 Historia de impacto 🎥 Video de la historia de impacto










