El proyecto instaló diez ensayos de campo: tres en Argentina, tres en Bolivia, dos en Chile y dos en Costa Rica. En cada país se eligieron especies adaptadas a su realidad:
- Argentina: Lotus tenuis, para mejorar los pastizales naturales;
- Bolivia: Lotus corniculatus, tréboles y tuna forrajera;
- Costa Rica: soya forrajera (Neonotonia wightii) adaptada al pastoreo directo;
- Chile: variedades tolerantes a la sequía de lotus, pasto ovillo, bromo y ballica, solas y en mezclas.
Para que los resultados fueran comparables, el equipo elaboró dos protocolos de evaluación agronómica y uno de evaluación económica. Entre mayo de 2015 y octubre de 2017 se midieron el rendimiento, la calidad y la persistencia de las nuevas especies y variedades. También se cuantificaron las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a las estrategias de fertilización. En Argentina, por ejemplo, el seguimiento estacional del lotus permitió comparar su digestibilidad y contenido de proteína con los del campo natural a lo largo de 2016 y 2017.










