Investigadores de cuatro países de Sudamérica se reunieron para debatir sobre la importancia de las semillas tradicionales y mejoradas para lograr una agricultura familiar competitiva, y sobre cómo acercar este insumo clave a los pequeños productores de la región. Así comenzó el proyecto «Centros de Oferta Varietal de Semillas Tradicionales» (FTG/RF-15460-RG), liderado por Erika Salazar, del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) de Chile, junto con CONAGRO (Chile), el INTA de Argentina, el IPTA de Paraguay, el INIA de Uruguay y la Universidad de la República (Uruguay). La iniciativa cuenta con una inversión de USD 950.966, de los cuales FONTAGRO aporta USD 366.586, y beneficiará a 625 familias de la agricultura familiar campesina durante tres años.
En la región, entre el 50 % y el 90 % de la producción de algunos cultivos se basa en semillas tradicionales, cada vez más valoradas por los consumidores, pero que suelen ser escasas y de calidad irregular. El proyecto vinculará los bancos de germoplasma de los institutos nacionales con las comunidades rurales para producir y ofrecer semillas de calidad con información de valor: tomate, poroto, maíz y zapallo en Chile; tomate, zapallo y legumbres en Mendoza y Neuquén (Argentina); mandioca, maíz, poroto y cucurbitáceas en Canindeyú y Caaguazú (Paraguay); y semillas criollas junto a organizaciones de productores en Uruguay.
🔗 Noticia: Pequeños agricultores tendrán acceso a mayor diversidad de semillas tradicionales – INIA Chile
🔗 Ficha del proyecto
📄 Propuesta del proyecto (PDF)










