El proyecto demostró el beneficio productivo y económico de incluir forrajes adaptados al cambio climático en los sistemas ganaderos de los cuatro países. Como cobeneficio, la intensidad de las emisiones de gases de efecto invernadero se redujo en promedio un 44%. Los resultados por país fueron:
- Chile: hasta 96% más rendimiento forrajero en la zona mediterránea durante la escasez de agua, y 60% menos fertilización nitrogenada en el sur del país.
- Argentina: 14% más forraje en los períodos críticos, el doble de producción animal con lotus y 37% menos intensidad de emisiones. Frente a los pastizales naturales sin manejo, la producción anual de materia seca digestible subió 9% y la de proteína bruta, 58%.
- Bolivia: 133% más peso en ovinos alimentados con tuna forrajera y 58% menos intensidad de emisiones.
- Costa Rica: 5% más forraje en el período crítico, 55% más peso del ganado y 73% menos intensidad de emisiones al incluir soya forrajera.
Además, el capital invertido se recuperó en un período de entre uno y cuatro años según el país. Con 656 productores vinculados y un potencial de más de 825.000 hectáreas en diez años, el proyecto sienta las bases de una estrategia integrada para que la ganadería familiar latinoamericana produzca más, sea más resiliente y emita menos.
🔗 Noticia de resultados en fontagro.org 📄 Póster de resultados 2018 📄 Informe técnico final










