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En Argentina, Uruguay y Bolivia, la agricultura extensiva ha sido clave para el crecimiento económico y la generación de divisas, pero su expansión ha venido acompañada de un proceso acelerado de degradación del suelo y pérdida de materia orgánica. Esta degradación afecta no solo la productividad a largo plazo, sino también la capacidad de los sistemas agropecuarios para enfrentar eventos climáticos extremos, sostener la fertilidad natural y contribuir a la mitigación del cambio climático. En este proyecto proponemos avanzar hacia sistemas agrícolas más sostenibles mediante dos estrategias complementarias: la estimación de la brecha de carbono del suelo como herramienta de diagnóstico, y la validación local de los cultivos de servicios (CS) como tecnología de regeneración del suelo y de intensificación ecológica.
La estimación de la brecha de carbono se realizará a partir del análisis de fracciones funcionales del carbono (POM y MAOM) en suelos productivos y sitios de referencia, lo que permitirá identificar cuánto carbono se ha perdido respecto de su potencial natural y orientar decisiones de manejo. Paralelamente, se establecerá una red trinacional de ensayos con CS en campos de productores, que serán monitoreados para evaluar su biomasa, consumo hídrico, nodulación, y su efecto sobre el rendimiento de los cultivos de renta y la materia orgánica del suelo (mediante nuevos indicadores de detección de cambios tempranos). La propuesta será implementada por universidades, institutos de investigación y organizaciones de productores, articulando capacidades científicas y saberes territoriales.
Frente a la pérdida histórica de carbono y la dependencia de insumos externos, el proyecto permitirá recuperar la materia orgánica estable del suelo, reduciendo las emisiones netas de gases de efecto invernadero. A nivel productivo, el uso de cultivos de servicios mejorará el rendimiento de los cultivos sucesores y disminuirá la necesidad de fertilizantes nitrogenados y herbicidas, generando un ahorro económico.
La iniciativa beneficiará directamente a más de 2.500 productores, técnicos e investigadores, e indirectamente a unos 55.000 actores regionales. Se generarán bienes públicos como mapas regionales, bases de datos y herramientas de diagnóstico, promoviendo una agricultura más resiliente e inclusiva para mujeres, jóvenes y productores familiares.
Este proyecto contribuye activamente al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, promoviendo un desarrollo regional más equitativo, resiliente y sostenible.








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