
Evaluación de la brecha de carbono del suelo y validación de cultivos de servicios en Argentina, Uruguay y Bolivia, promoviendo sistemas agrícolas sostenibles que regeneren la materia orgánica y mitiguen el cambio climático.
En Argentina, Uruguay y Bolivia, la expansión de la agricultura extensiva ha provocado un proceso acelerado de degradación del suelo y pérdida de materia orgánica, estimándose reducciones del 20% al 60% del carbono edáfico respecto a sus condiciones originales. Esta degradación, impulsada por prácticas convencionales y monocultivos, disminuye la fertilidad natural, afecta la productividad a largo plazo y debilita la capacidad de los agroecosistemas para enfrentar eventos climáticos extremos. Ante este escenario, es urgente contar con diagnósticos precisos del carbono perdido e implementar prácticas que restituyan los servicios ecosistémicos, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero.
Estrategias de diagnóstico y regeneración edáfica para impulsar una transición agroecológica en los sistemas productivos de Sudamérica.
El proyecto busca promover sistemas agrícolas más sostenibles mediante dos estrategias: la estimación de la brecha de carbono como herramienta de diagnóstico y la siembra de cultivos de servicios para la intensificación ecológica. A través de una plataforma transdisciplinaria que articula instituciones académicas, de investigación y asociaciones de productores de Argentina, Uruguay y Bolivia, se desarrollará un proceso de co-innovación. Se elaborarán mapas regionales de brechas de carbono y se adaptarán prácticas de manejo a nivel local, buscando incrementar el almacenamiento de carbono y la producción agrícola.
La solución metodológica aborda la degradación desde el diagnóstico y la intervención. Primero, estima la brecha de carbono analizando fracciones funcionales del suelo (particulada y asociada a minerales) en lotes productivos frente a sitios de referencia, identificando con precisión la magnitud de la pérdida y la necesidad específica de regeneración. Segundo, implementa una red trinacional de ensayos en campos de productores para validar opciones de cultivos de servicios. En estos ensayos se monitorea la biomasa, consumo hídrico, nodulación y su efecto en el rendimiento de los cultivos de renta, utilizando nuevos indicadores (como el potencial de mineralización de nitrógeno) para detectar cambios tempranos. La información alimentará una plataforma digital de acceso abierto para la toma de decisiones.

"La capacidad de sumidero de carbono de los suelos agrícolas y degradados del mundo equivale al 50–66% de la pérdida histórica de carbono."— Lal, 2004
Frente a la pérdida histórica de carbono y la dependencia de insumos externos, el proyecto permitirá recuperar la materia orgánica estable del suelo, reduciendo las emisiones netas de gases de efecto invernadero. A nivel productivo, el uso de cultivos de servicios mejorará el rendimiento de los cultivos sucesores y disminuirá la necesidad de fertilizantes nitrogenados y herbicidas, generando un ahorro económico. La iniciativa beneficiará directamente a más de 2.500 productores, técnicos e investigadores, e indirectamente a unos 55.000 actores regionales. Se generarán bienes públicos como mapas regionales, bases de datos y herramientas de diagnóstico, promoviendo una agricultura más resiliente e inclusiva para mujeres, jóvenes y productores familiares.