
Transformación de estiércol ganadero en bioinsumos mediante economía circular para fortalecer la resiliencia climática, reducir emisiones y mejorar los rendimientos de la quinua en Bolivia y Perú.
La quinua es un cultivo estratégico para la seguridad alimentaria, pero atraviesa una crisis en el altiplano de Bolivia y Perú. Los pequeños productores enfrentan una drástica caída de precios y bajos rendimientos debido a la degradación de los suelos, la erosión eólica, el bajo contenido de materia orgánica y los fenómenos extremos del cambio climático. Paralelamente, la actividad ganadera en la región genera anualmente millones de toneladas de estiércol que, por un manejo inadecuado, emiten grandes cantidades de metano, un potente gas de efecto invernadero. Estas actividades suelen realizarse sin articulación, desaprovechando oportunidades para integrar soluciones sostenibles.
Integración agropecuaria y economía circular para mitigar el cambio climático y potenciar la producción de quinua orgánica en la región andina.
El proyecto busca fortalecer la resiliencia climática y la sostenibilidad de la producción de quinua orgánica en Bolivia y Perú mediante una estrategia de economía circular. La iniciativa, ejecutada por un consorcio binacional de instituciones de investigación y universidades, se enfoca en tres ejes: desarrollar un diagnóstico de la línea base de emisiones, incrementar la productividad agrícola mitigando los gases de efecto invernadero (GEI) y fortalecer las capacidades técnicas de los productores locales. Se articulará la ganadería con la agricultura, transformando los residuos pecuarios en herramientas climáticas e insumos productivos.
La solución tecnológica propone una estrategia enfocada en el aprovechamiento de los residuos pecuarios y agroindustriales. Específicamente, consiste en procesar el estiércol ganadero mediante digestión anaeróbica controlada para convertirlo en bioinsumos (fertilizantes orgánicos) de alta calidad. Al recolectar y tratar adecuadamente el estiércol, se evita su descomposición a la intemperie, reduciendo drásticamente las emisiones de metano a la atmósfera. Posteriormente, estos bioinsumos se aplican de manera edáfica y foliar en los campos de quinua orgánica. Esta práctica nutre a la planta, mejora la diversidad de microorganismos, incrementa la materia orgánica y consolida la estructura del suelo, haciéndolo menos vulnerable a la erosión eólica característica del altiplano.
El uso de bioinsumos permitirá incrementar los rendimientos de la quinua de un promedio de 603 kg/ha a unos 1.100 kg/ha. A nivel ambiental, la iniciativa logrará mejorar la calidad del suelo con un incremento del 0,8% en su contenido de materia orgánica, al tiempo que disminuirá la erosión eólica hasta en un 35% gracias a la mejora en su estructura. Crucialmente, el tratamiento controlado del estiércol reducirá las emisiones de metano de origen ganadero hasta en un 80%. A nivel de capacidades, el proyecto empoderará a los productores andinos mediante talleres de transferencia y entregará bienes públicos como protocolos de medición, bases de datos y artículos científicos que respalden la transición hacia sistemas carbono neutros.