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El proyecto busca fortalecer la capacidad regional para prevenir, detectar tempranamente y gestionar riesgos fitosanitarios en la citricultura, y ordena ese propósito en tres ejes de trabajo: 1) incrementar la disponibilidad de materiales vegetales con mayor tolerancia y alta calidad sanitaria; 2) mejorar la detección temprana y la gestión predictiva del riesgo mediante herramientas moleculares, digitales y de inteligencia artificial; y 3) fortalecer las capacidades técnicas de la región para adoptar y escalar esas innovaciones. Argentina, Colombia, Costa Rica y Venezuela comparten para ello nodos experimentales, laboratorios de diagnóstico y una base común de datos.
El caso de aplicación y validación es el Huanglongbing (HLB), enfermedad asociada a la bacteria Candidatus Liberibacter spp. y transmitida por el psílido Diaphorina citri, que desde su detección en Brasil en 2004 se extendió por el continente y hoy compromete a más de 250.000 productores familiares y 1,5 millones de hectáreas en América Latina. La gestión predominante sigue siendo reactiva: se interviene cuando la enfermedad ya está instalada en el lote, la adopción de herramientas digitales en la citricultura familiar no alcanza el 10% y los datos de laboratorio y de campo permanecen fragmentados entre países.
La solución integra cuatro elementos que operan como un solo circuito. El primero es un banco de germoplasma de cítricos introducido y multiplicado en condiciones de bioseguridad, con eventos obtenidos por transgénesis y por edición génica (CRISPR-Cas9), evaluados por su comportamiento frente al HLB. El segundo es un sistema regional armonizado de diagnóstico molecular basado en qPCR (reacción en cadena de la polimerasa cuantitativa), LAMP (amplificación isotérmica mediada por bucle) y CRISPR-Cas12. El tercero es un sistema predictivo de riesgo construido sobre una arquitectura multimodelo BAM/biomod, que combina factores bióticos, abióticos y de movimiento para estimar la probabilidad de dispersión del vector y la progresión de la enfermedad, y devuelve mapas de riesgo y alertas tempranas. El cuarto es una aplicación móvil de campo que asiste el reconocimiento temprano de síntomas y ordena la prioridad de las inspecciones, sin sustituir el diagnóstico oficial.
El principal resultado previsto es una plataforma regional de sanidad predictiva en operación, que encadena el germoplasma, el diagnóstico y la decisión en el lote. En su origen está la introducción en condiciones de bioseguridad de al menos 10 materiales biotecnológicos, sobre una base de hasta 20 eventos, de los cuales entre 10 y 15 se multiplicarían y caracterizarían con identidad genética confirmada y entre 6 y 10 completarían la evaluación de desempeño frente al HLB, clasificados como materiales de menor susceptibilidad, tolerantes o sin diferencias respecto del control, con bases de datos genómicas estandarizadas y firmas moleculares asociadas a la tolerancia. Ese material llegaría al campo acompañado de tres protocolos moleculares armonizados entre países mediante ejercicios interlaboratorio y reunidos en un manual regional de métodos, y de un repositorio de modelos epidemiológicos con un tablero de riesgo que emite alertas al superarse umbrales críticos. La decisión final ocurre en el lote, con una aplicación móvil de reconocimiento asistido de síntomas capaz de operar sin conexión, validada en dos nodos experimentales multifuncionales que sostienen a la vez la evaluación de materiales, el seguimiento epidemiológico y la capacitación, con una participación mínima de 40% de mujeres e investigadores jóvenes. El equipo formulador proyecta una reducción del 30% en la progresión de la enfermedad en las áreas piloto, cifra estimada antes de la ejecución y todavía no validada.
El proyecto beneficiará de manera directa a productores citrícolas y a técnicos de la agricultura familiar y empresarial vinculados a los nodos experimentales, las parcelas centinela y los programas piloto de validación de Argentina, Colombia, Costa Rica y Venezuela, quienes usarán la plataforma en sus decisiones de monitoreo y manejo fitosanitario. De manera indirecta alcanzará a extensionistas, viveristas y personal técnico de los servicios fitosanitarios nacionales, que fortalecerán sus capacidades mediante la red regional de diagnóstico y de gestión predictiva del riesgo. Las actividades de capacitación incorporan una meta mínima de 40% de participación de mujeres e investigadores jóvenes dentro de los cuadros técnicos institucionales. En los cuatro países participantes, la citricultura abarca unas 282.000 hectáreas, produce 5,4 millones de toneladas de fruta y sostiene 487.000 puestos de trabajo directos e indirectos, con más del 80% de los productores en la categoría de pequeños y medianos. El escalamiento posterior de las soluciones apunta a un universo potencial de hasta 250.000 productores y 1,5 millones de hectáreas en América Latina y el Caribe.
This project actively contributes to achieving the Sustainable Development Goals, promoting more equitable, resilient, and sustainable regional development.






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