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La producción subtropical de banano del Cono Sur no abastece su propio mercado, y la variabilidad climática desplaza hacia esa franja las condiciones aptas para el cultivo. El proyecto reúne cuatro capacidades nacionales construidas por separado: Argentina aporta más de veinte años de mejoramiento genético de banano subtropical, del que salieron clones promisorios seleccionados por resiliencia, rendimiento y resistencia a enfermedades; Paraguay, un manejo agroecológico que sostiene la producción con una reducción notable de agroquímicos, apoyado en bioinsumos y lixiviados; Bolivia, experiencia en manejo y sanidad del suelo con énfasis en la fertilización orgánica; y Colombia, ambientes de presión sanitaria intensa donde evaluar la resistencia de los clones frente a patógenos aún ausentes en la región.
De esa combinación el proyecto construye un sistema de producción completo: los clones se evalúan en ensayos comparativos de rendimiento en ambientes contrastantes, para establecer la interacción entre genotipo y ambiente y su comportamiento sanitario, mientras se valida un modelo de transición hacia el manejo agroecológico sostenido en la salud del suelo. La formación alcanza a recursos humanos jóvenes de todas las áreas del cultivo, de los técnicos de campo a los especialistas en suelos y en microorganismos antagónicos de patógenos.
Doce líneas avanzadas de banano Cavendish subtropical, seleccionadas a lo largo de más de dos décadas por resiliencia, rendimiento, forma de las manos y resistencia a enfermedades, son el punto de partida: su identidad se fija por secuenciación genómica y por marcadores moleculares secuencia-específicos que detectan las variantes surgidas de forma espontánea en el campo o durante el cultivo in vitro. De allí pasan al laboratorio de cultivo de tejidos, que entrega plantines homogéneos y libres de patógenos, y de este a ensayos comparativos de rendimiento distribuidos en ambientes contrastantes, con una evaluación paralela de resistencia frente a Fusarium, Ralstonia y Sigatoka en condiciones controladas de alta presión sanitaria. Ya en el lote, esas plantas se conducen con un manejo que restituye la biología del suelo: microorganismos promotores del crecimiento radicular (Pseudomonas spp., Azospirillum spp. y Trichoderma spp.), control biológico preventivo de la Sigatoka amarilla con Bacillus amyloliquefaciens y sistemas de preaviso biológico basados en el pronóstico del clima, orientados a sostener la salud del suelo y reducir las aplicaciones de agroquímicos.
La ejecución debería producir, en el frente del material genético, la identificación de los clones superiores para cada ambiente y de la interacción entre genotipo y ambiente, a partir de trece ensayos comparativos de rendimiento conducidos con un protocolo común: ocho en Argentina, tres en Paraguay y dos en Bolivia, más una evaluación sanitaria en Colombia, donde se mide incidencia, severidad y grado de daño frente a Fusarium, Ralstonia y Sigatoka. Las doce líneas avanzadas serán secuenciadas y caracterizadas con marcadores secuencia-específicos, y la multiplicación in vitro prevé unas 10.000 plantas para llevar a ensayo.
En manejo y calidad deberían quedar un diagnóstico de los puntos críticos en cada país y un modelo de transición agroecológica validado en distintos ambientes, con muestreos de suelo en el año uno y en el año cuatro para verificar los cambios en las poblaciones microbianas y con bioinsumos evaluados para el crecimiento radicular y el control preventivo de la Sigatoka amarilla. Entre los meses 24 y 36 se evalúa la calidad externa e interna del fruto, con paneles de degustación y comparación contra testigos de mercado. La estimación ex ante del equipo sitúa el beneficio en un aumento de 800 a 1.100 cajas por hectárea y por año y en una mejora del precio de 16 a 23 dólares por caja. Los productos de conocimiento comprenden jornadas de campo, boletines, videos técnicos y trabajos presentados en congresos, con unas 3.000 personas capacitadas y 12 técnicos y 6 estudiantes formados.
El proyecto beneficiará de manera directa a alrededor de 3.700 productores de banano de Argentina, Bolivia, Colombia y Paraguay y a 65 científicos y técnicos de las instituciones participantes, que intervendrán en los ensayos comparativos de rendimiento, en el diagnóstico socioproductivo y en las actividades de capacitación. El diagnóstico se apoyará en cuatro encuestas dirigidas a entre 40 y 50 agricultores cada una, en el noreste y el noroeste argentino, en Bolivia y en Paraguay, seleccionados por tamaño de finca y nivel de tecnificación. Unas 3.000 personas se capacitarán a través de jornadas de campo, talleres presenciales, webinars y seminarios virtuales, y la formación de recursos humanos alcanzará a 12 técnicos y 6 estudiantes de grado y posgrado que desarrollarán sus tesis y trabajos finales sobre el cultivo. De manera indirecta, la iniciativa llegará a unas 8.000 personas vinculadas a asociaciones y grupos de productores de los cuatro países, a través de las estrategias de divulgación previstas en cada uno.
Este proyecto contribuye activamente al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, promoviendo un desarrollo regional más equitativo, resiliente y sostenible.







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