La relación entre biodiversidad y productividad agrícola fue el eje de una nueva edición del Café Científico de FONTAGRO. Lucas Garibaldi, investigador de la Universidad Nacional de Río Negro y el CONICET (Argentina) y líder del proyecto “Paisajes multifuncionales en agroecosistemas extensivos”, presentó los avances de esta iniciativa que se ejecuta en Argentina y Uruguay.
Garibaldi explicó que el proyecto busca demostrar que conservar hábitats naturales o seminaturales y diversificar el paisaje ayuda a mantener servicios ecosistémicos que benefician a los cultivos: mayores rendimientos, menor dependencia de agroquímicos y menos plagas, malezas y emisiones de gases de efecto invernadero. Para ello, diseña, implementa y evalúa paisajes multifuncionales, con corredores biológicos y cultivos de servicio.
Entre los avances, el equipo procesó 285 mapas de rendimiento, casi el triple de lo previsto, y construyó una base de datos geoespacial con más de 4 millones de registros. Al combinar estos datos con métricas de paisaje, imágenes satelitales y modelos de aprendizaje automático, logró explicar más del 80 % de la variación del rendimiento de la soja. En campo, se recolectaron 16.000 insectos, y los análisis preliminares indican un aumento de la diversidad de polinizadores y controladores naturales de plagas.
Durante la sesión, Garibaldi también presentó Eirú, una tecnología que permite medir la biodiversidad y que abre nuevas posibilidades para generar evidencia sobre el estado de los agroecosistemas y apoyar la toma de decisiones en los establecimientos productivos.
El proyecto articula una red binacional entre el Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas (CEUTA) con la Universidad Nacional de Río Negro y el Instituto Sudamericano para Estudios sobre Resiliencia y Sostenibilidad (SARAS).

