Durante más de 14 años, el Gobierno de Nueva Zelanda y FONTAGRO han trabajado codo con codo para impulsar la innovación agrícola en América Latina y el Caribe, conformando una de las alianzas internacionales de investigación más sólidas de la región. Lo que comenzó como un interés compartido por fortalecer la ciencia agrícola se ha convertido en una potente plataforma para la investigación colaborativa, impulsada por la demanda, que beneficia directamente a agricultores, legisladores y comunidades rurales.
Mediante la inversión conjunta y el intercambio científico, la alianza ha contribuido al desarrollo de nuevos enfoques en sistemas ganaderos, gestión del suelo y prácticas de producción climáticamente inteligentes, muchas de las cuales ya se aplican en toda la región. Más allá de los resultados técnicos, la alianza ha fomentado sólidas relaciones entre instituciones de investigación y ha contribuido al desarrollo de capacidades a largo plazo en los sistemas nacionales de investigación agrícola.
La fase más reciente de colaboración ha sido impulsada por el Programa de Agricultura Climáticamente Inteligente para América Latina y el Caribe de Nueva Zelanda, que ha propiciado una nueva ola de proyectos de investigación multinacionales y ha fortalecido el papel de la región en los esfuerzos globales de mitigación. Estas iniciativas complementan los objetivos de la Alianza Global de Investigación sobre Gases de Efecto Invernadero Agrícolas, contribuyendo a ampliar la comprensión global de las opciones de mitigación en sistemas tropicales y subtropicales. Nueva Zelanda enfatiza que los beneficios de esta cooperación son mutuos. Trabajar con países que operan en diversos climas, suelos y sistemas de producción genera nuevos datos, redes más sólidas y nuevos conocimientos científicos que serían difíciles de lograr a nivel nacional. Estas colaboraciones ayudan a ampliar la relevancia global de la investigación agrícola neozelandesa, a la vez que apoyan a la región para liderar su propio camino hacia la innovación climáticamente inteligente.
Sobre todo, la alianza de Nueva Zelanda con FONTAGRO demuestra la vital importancia de la cooperación internacional. Los sistemas alimentarios de todo el mundo enfrentan desafíos compartidos, desde el cambio climático hasta la degradación del suelo, y ningún país puede abordarlos solo. Al aunar experiencia, invertir conjuntamente en prioridades y aprender unos de otros, las naciones pueden acelerar la transición hacia una agricultura más sostenible y con bajas emisiones.
Nueva Zelanda se enorgullece de los logros conjuntos y reconoce el valor de FONTAGRO como plataforma para la investigación colaborativa, impulsada por la demanda. La alianza ha demostrado que, al aprender e innovar juntos, los países no solo pueden impulsar sus propios sectores agrícolas, sino también contribuir a un sistema alimentario global más sostenible.
Lee Nelson
Manager, Latin America and the Caribbean: Climate Smart Agriculture programme

