
El proyecto, ejecutado en la región andina de Bolivia y Ecuador, desarrolla nanoarcillas e hidrogeles orgánicos orientados a mejorar la capacidad de retención de humedad en los suelos agrícolas, contribuyendo a mitigar los efectos de la sequía y fortalecer la adaptación de los cultivos frente a nuevos escenarios climáticos.
La región andina de Bolivia y Ecuador enfrenta una creciente recurrencia de sequías, precipitaciones irregulares y procesos de degradación de los suelos, factores que reducen la disponibilidad de agua para los cultivos y afectan la productividad agrícola, la seguridad alimentaria y los medios de vida rurales. En las zonas interandinas semiáridas y del altiplano, muchos suelos presentan baja capacidad de retención de humedad y escaso contenido de materia orgánica, incrementando la vulnerabilidad de los agricultores frente al cambio climático. Ante esta problemática, surge la necesidad de desarrollar tecnologías innovadoras, como nanoarcillas e hidrogeles orgánicos, capaces de mejorar la retención y disponibilidad de agua en el suelo, fortaleciendo la adaptación, resiliencia y sostenibilidad de los sistemas agrícolas andinos frente a la variabilidad climática y los eventos de sequía.
Tecnologías innovadoras para fortalecer la resiliencia hídrica de los suelos y cultivos frente a la sequía y la variabilidad climática en la región andina.
El proyecto “Nanotecnología en la gestión de humedad de suelos agrícolas en la región andina de Bolivia y Ecuador” desarrolla y valida nanoarcillas e hidrogeles orgánicos como tecnologías innovadoras orientadas a mejorar la capacidad de retención y disponibilidad de agua en los suelos agrícolas de zonas afectadas por sequía y degradación. Su objetivo principal es fortalecer la resiliencia y adaptación de los sistemas productivos andinos frente al cambio climático, contribuyendo a la sostenibilidad agrícola, la conservación del suelo y la seguridad alimentaria. El proyecto integra investigación de laboratorio, caracterización de materiales, ensayos de absorción y retención de humedad, así como validaciones en campo en cultivos andinos de Bolivia y Ecuador. Asimismo, promueve procesos de capacitación, intercambio de conocimientos y articulación entre productores, técnicos, estudiantes e investigadores para impulsar la adopción de tecnologías sostenibles en la región andina.
La solución tecnológica del proyecto consiste en el desarrollo y aplicación de nanoarcillas e hidrogeles orgánicos diseñados para mejorar la capacidad de retención y disponibilidad de agua en los suelos agrícolas de la región andina de Bolivia y Ecuador. Las nanoarcillas, obtenidas y procesadas a partir de materiales arcillosos, poseen alta superficie específica y capacidad de adsorción, lo que permite conservar la humedad del suelo por mayor tiempo. Complementariamente, los hidrogeles orgánicos elaborados a partir de residuos orgánicos transformados en celulosa tienen la capacidad de absorber y liberar agua de manera gradual según la demanda del cultivo. La integración de ambas tecnologías busca reducir las pérdidas de humedad, mejorar la resiliencia de los cultivos frente a periodos de sequía y contribuir a una agricultura más sostenible, adaptable y eficiente en el uso del agua en zonas andinas vulnerables al cambio climático.

"Conservar cada gota de agua en el suelo es fortalecer la resiliencia de la agricultura andina frente al cambio climático y garantizar la sostenibilidad de los cultivos y las comunidades rurales."— Inspirado en los principios de adaptación climática y manejo sostenible del suelo promovidos por la FAO y el IPCC.
A nivel de laboratorio se evaluó la capacidad de diferentes nanoarcillas e hidrogeles orgánicos para absorber y retener agua. Las nanoarcillas se obtuvieron de yacimientos de arcilla del Ecuador y procesadas mediante molienda y tamizado, mientras que los hidrogeles se elaboraron a partir de residuos orgánicos. Las nanoarcillas mostraron diferencias en la retención hídrica según sea su tipo y concentración. Entre los hidrogeles, destacaron los elaborados con borojó y caña de azúcar, con capacidades de absorción superiores al 200 %. En campo (2025–2026), ambas tecnologías mejoraron la productividad de quinua y trigo, siendo más efectivas las dosis de 1000 kg/ha de nanoarcilla y 100 kg/ha de hidrogel. En papa los efectos fueron menos evidentes y en maíz no pudieron evaluarse debido al daño por granizo. Además, se elaboraron 2000 fichas técnicas, se capacitó a 330 productores y se consolidó una Comunidad de Aprendizaje Virtual para promover la difusión y adopción de estas tecnologías.
Datos relevantes
