
La iniciativa fortalece la resiliencia del trigo en Argentina y Uruguay frente a las sequías y los golpes de calor ocasionados por la variabilidad climática.
En Argentina y Uruguay, la producción de trigo es un pilar fundamental para la seguridad alimentaria global y la economía regional. Sin embargo, la agricultura moderna enfrenta el desafío de la creciente variabilidad climática, manifestada en sequías prolongadas y golpes de calor frecuentes durante etapas críticas del desarrollo fenológico. Estas condiciones imponen severas penalidades sobre el rendimiento del cultivo, limitando la sustentabilidad socioeconómica de los agricultores. Resulta imperativo estudiar cómo estas tendencias ambientales afectan el ciclo del trigo y qué mecanismos fisiológicos otorgan resiliencia al cultivo, permitiendo así desarrollar estrategias agronómicas que aseguren la estabilidad productiva a largo plazo.
Fortaleciendo el cultivo de trigo
El proyecto busca mitigar los daños ocasionados por el estrés térmico e hídrico. La intervención articula la investigación fisiológica con la validación a campo, evaluando el comportamiento de diversas variedades comerciales de trigo. Mediante la alianza con agrupaciones de agricultores, se transfiere este conocimiento directamente a los tomadores de decisiones. Las parcelas demostrativas y los modelos de simulación permiten identificar atributos de adaptación climática que orientan las prácticas actuales.
La solución tecnológica integra el modelado predictivo con la experimentación fisiológica controlada. Se emplean modelos de simulación para cuantificar los impactos potenciales de la variabilidad climática en diferentes etapas fenológicas del trigo, procesando datos meteorológicos históricos y escenarios futuros. A nivel experimental, se implementan refugios móviles contra la lluvia (rain-out shelters) para restringir controladamente la disponibilidad hídrica, y carpas de polietileno portátiles para inducir incrementos artificiales de temperatura en el dosel vegetal (superando los 5°C respecto al control). Estas herramientas facilitan la medición precisa de componentes del rendimiento, biomasa y eficiencia en la captura de agua. Adicionalmente, se investiga el efecto del gen de sensibilidad al fotoperíodo (Ppd-D1) sobre la tolerancia a los golpes de calor, proporcionando biomarcadores funcionales para los cultivares.
A nivel de ejecución, el proyecto ha evaluado exitosamente 14 variedades comerciales en 16 sitios experimentales, consolidando una robusta base de datos comparativa. Se han ejecutado ensayos controlados bajo refugios contra la lluvia con cuatro cultivares contrastantes y se han inducido tratamientos de calor efectivos mediante carpas portátiles. La divulgación de estos avances alcanzó a 1.100 participantes mediante plataformas de transmisión técnica, validando los primeros productos oficiales de difusión. Como metas proyectadas, el consorcio finalizará la parametrización de los modelos agronómicos predictivos, publicará catálogos sobre atributos de tolerancia climática y organizará talleres presenciales de transferencia en Argentina y Uruguay.