
Un esfuerzo regional para desarrollar, validar y difundir bioinsumos que mejoren la productividad y reduzcan la dependencia de agroquímicos en cultivos estratégicos de Costa Rica, Honduras, Panamá y Venezuela.
El alza en el costo de los insumos agrícolas, con un aumento del 200% en los fertilizantes entre abril de 2020 y marzo de 2022, y los efectos de la variabilidad climática, que intensifica plagas y enfermedades, presionan la sostenibilidad de los sistemas productivos. Los bioinsumos, productos derivados de organismos vivos, son una alternativa en crecimiento: el mercado se expande hasta un 17% anual y la región concentra el 29% del mercado mundial. Sin embargo, su adopción es limitada. El desarrollo de biofertilizantes es incipiente, muchas tecnologías permanecen en etapas tempranas sin validación científica rigurosa y persisten dudas sobre su eficacia, las dosis adecuadas y los beneficios económicos de su uso.
Investigación regional para llevar los bioinsumos del laboratorio al campo.
El proyecto busca incrementar la disponibilidad de tecnologías basadas en bioinsumos que mejoren la sostenibilidad de la producción agropecuaria en la región. Para ello articula cuatro objetivos: estandarizar la calidad mediante la armonización de protocolos de control de calidad; desarrollar bioinsumos hasta su nivel de aplicación comercial acompañando el proceso de experimentación; integrar estas tecnologías en esquemas de manejo de cultivos estratégicos como maíz, chile dulce, frijol y cítricos; y promover su uso eficiente mediante la gestión del conocimiento y un espacio virtual cooperativo regional. El trabajo se desarrolla de forma coordinada en Costa Rica, Honduras, Panamá y Venezuela.
Los bioinsumos son productos derivados de organismos vivos, microorganismos, macroorganismos, extractos botánicos y sus derivados, aplicados en la producción agropecuaria. El proyecto trabaja con tres grandes grupos: biofertilizantes basados en bacterias fijadoras de nitrógeno y solubilizadoras de fósforo; bioplaguicidas a partir de hongos entomopatógenos como Beauveria y Metarhizium y de la bacteria Bacillus thuringiensis; y extractos botánicos para el control de arvenses, junto con agentes como Trichoderma para enfermedades fúngicas. Cada alternativa avanza por etapas sucesivas de validación, del laboratorio a condiciones controladas de invernadero y, finalmente, ensayos de campo, según su nivel de madurez tecnológica. El propósito es ofrecer soluciones eficientes y asequibles que mejoren la nutrición y la sanidad de los cultivos, reduzcan la dependencia de agroquímicos y resulten apropiables por pequeños y medianos productores.

"Los bioinsumos ponen al alcance de los pequeños y medianos productores tecnologías sostenibles y asequibles para producir más cuidando el ambiente y la salud."— Equipo del proyecto
Se espera incrementar la disponibilidad de bioinsumos validados para la región. Entre los resultados previstos se anticipa reducir el uso de fertilizantes químicos en al menos un 25% mediante microorganismos fijadores de nitrógeno y solubilizadores de fósforo, con aumentos superiores al 30% en la disponibilidad de fósforo y al 20% en la fijación biológica de nitrógeno. En control de plagas se prevé una reducción del 50 al 70% en la incidencia de Spodoptera frugiperda en maíz y de Anthonomus eugenii en chile dulce, y hasta un 70% menos de severidad de enfermedades como Fusarium y Cercospora mediante Trichoderma. Los extractos botánicos buscan reducir hasta un 60% la densidad de arvenses. El proyecto prevé integrar al menos cinco bioinsumos por cultivo y lograr un control efectivo de plagas y enfermedades en al menos el 70% de los casos monitoreados.