
Los bioinsumos son una excelente alternativa tecnológica para reducir el uso delos agroquímicos en los sistemas productivos y sus efectos negativos sobre la salud y el medio ambiente.
El uso intensivo de agroquímicos está agotando la salud del suelo y generando impactos negativos en el medio ambiente y la salud humana. Como alternativa sostenible surgen los bioinsumos, pero su adopción en América Latina sigue siendo muy limitada. Esto se debe a la falta de conocimiento sobre su manejo, escasez de evidencia científica a nivel de campo, poca disponibilidad y falta de socialización de casos de éxito. Esta desinformación genera incertidumbre en los agricultores, creando resistencia al cambio y desincentivando su uso. Por lo tanto, es urgente generar evidencia sólida que demuestre la eficacia de los bioinsumos para superar estas barreras y promover su adopción.
Impulsando la adopción y el uso sostenible de bioinsumos mediante evidencia científica para transitar hacia sistemas agroalimentarios resilientes en América Latina.
El proyecto busca incrementar la adopción de bioinsumos en Argentina, Colombia y Uruguay, países miembros de la Plataforma Hemisférica de Bioinsumos (PHB). A través de una alianza entre IICA, INTA, AGROSAVIA e INIA, la iniciativa evaluará el uso continuo de bioproductos midiendo indicadores productivos y ambientales en campo. Los conocimientos generados se utilizarán para diseñar e implementar un módulo web de aprendizaje interactivo dentro de la PHB. Asimismo, el proyecto gestionará la transferencia tecnológica mediante capacitaciones presenciales y virtuales, con el objetivo de empoderar a las comunidades locales, con especial énfasis en jóvenes y mujeres.
La solución se basa en establecer parcelas demostrativas en sistemas productivos clave: crucíferas en Colombia, vid y tomate en Argentina, y soya y trigo en Uruguay. En estas parcelas, se comparará el manejo convencional del productor con un programa de manejo integrado que incorpora bioinsumos de calidad comprobada y reduce las dosis de fertilizantes químicos e insecticidas. Se medirán indicadores precisos como la huella de carbono, el coeficiente de impacto ambiental, las comunidades microbianas, el índice de calidad del suelo y la productividad de los cultivos. Toda esta evidencia científica se sistematizará y se utilizará en un nuevo módulo de la PHB, que contará con herramientas interactivas, bancos de recursos, formación y capacitación y redes de conexión. Finalmente, como gestión del conocimiento, la solución incluye jornadas de socialización y días de campo para transferir metodologías probadas directamente a los productores.

"Si hablamos de invertir en sistemas agroalimentarios que sean sostenibles, resilientes y eficientes, los bioinsumos permiten pasar de la teoría a la práctica"— Leandro Bullor, https://www.fao.org/americas/news/news-detail/bioinsumos-oportunidad-inversion/es.
Con respecto al contexto original de alta dependencia de agroquímicos e incertidumbre, el proyecto espera demostrar empíricamente que el uso de bioinsumos puede reducir la necesidad de fertilizantes sintéticos hasta en un 50% y disminuir los costos de aplicación, incrementando al mismo tiempo el rendimiento de los cultivos hasta en un 20%. Ambientalmente, se logrará una mejora en la calidad del suelo y una reducción verificable en la huella de carbono. A nivel de capacidades, se mitigará la falta de información capacitando a al menos 2500 beneficiarios directos y 5000 indirectos (productores, técnicos y academia) mediante la plataforma PHB y eventos de extensión. Al transformar la investigación en evidencia accesible, se vencerá la resistencia al cambio, facilitando la adopción masiva de bioinsumos y posicionando a la región hacia una agricultura carbono neutral.
